Una breve historia de la relojería mecánica

El paso del tiempo es una experiencia compartida por todas las formas de vida conscientes. Representa el conocimiento de que las cosas cambian. Observar el cielo también es algo elemental: las constelaciones se han recogido desde la Edad de Piedra en pinturas rupestres junto a escenas de caza. El tiempo sideral basado en el movimiento de las estrellas se usaba para seguir el avance del año, mientras que la hora del día se podía medir según las fases del Sol y de la Luna. Los relojes solares, basados en la sombra de una escala, están entre los más antiguos, ya que se crearon hace 5000 años. A las comunidades antiguas les llegaba con marcar los momentos recurrentes más importantes del año, como los equinoccios, con propósitos religiosos y agrícolas. Para esto, se erigieron enormes círculos de piedra o postes: el ejemplo más famoso puede que sea Stonehenge.
Las necesidades organizativas de sociedades más complejas, como las de alrededor del año 3000 a. C. (sumerios, egipcios o dinastías chinas) hicieron necesaria la división del día en horas. Una forma popular de medir el tiempo era verter agua a intervalos regulares, ya que funcionaba hasta cuando el cielo estaba nublado. Más tarde, en el siglo II a. C., se creó el primer reloj mecánico con un tren de engranajes movido por el agua en Grecia. En la Europa medieval, los artesanos desarrollaron relojes mecánicos que funcionaban con pesos, foliots y barras de equilibrio. Al principio, solo se usaban en torres de iglesias, pero, a partir del siglo XVI, ya había modelos portátiles. En aquella época también se añadió la manecilla de los minutos, cuando antes la norma era tener solo una manecilla, la de las horas. Otros cien años después se patentó el reloj de péndulo y se inventó la espiral del áncora, lo que hizo posible la fabricación de relojes de bolsillo.
El desarrollo de relojes mecánicos precisos no fue promovido solo por una fascinación técnica con el tiempo, sino también por los beneficios en la vida real de conocer la hora con precisión. Los cronómetros marítimos fueron fundamentales para la navegación europea del siglo XVIII. Posteriormente, con la introducción del ferrocarril como forma de transporte de masas a partir de la década de 1830, la puntualidad ganó importancia de forma repentina para toda la población.
Con la excepción de algunas hebillas decorativas para mujeres, los relojes de bolsillo fueron mayoría en el mundo mecánico hasta principios del siglo XX. Los relojes mecánicos de muñeca, que ahora llamamos simplemente relojes de muñeca, fueron desarrollados y popularizados tras la Primera Guerra Mundial gracias al aumento de uso de los automóviles, ya que, cuando estás conduciendo, no es fácil sacar el reloj del bolsillo.
Además de las fábricas de Suiza, Alemania contaba con dos importantes centros de producción de relojes desde finales del siglo XIX: la Selva Negra y Glashütte. Ambos sobrevivieron a la división del país tras la Segunda Guerra Mundial, aunque la introducción de los relojes de cuarzo con batería a finales de la década de los 60 provocó una gran crisis en la industria. Desde los años 20, se habían investigado tecnologías de frecuencia en todo el mundo y, en la década de los 50, el primer movimiento de cuarzo para relojes portátiles se desarrolló en Suiza. Sin embargo, fueron empresas japonesas las que comenzaron a producirlos en masa y dominaron el mercado durante años.
Hoy en día hay muchos tipos de relojes: de cuarzo, inteligentes... y también mecánicos. Para muchos compradores, no hay ninguna alternativa aceptable a la calidad de fabricación, diseño y sostenibilidad de estos últimos. En un mundo cada vez más digital, los relojes mecánicos expresan valores tradicionales y son una inversión duradera.

¿Qué es un reloj mecánico?

Los relojes mecánicos funcionan con maquinaria de relojería, que puede ser manual o automática. El movimiento mecánico que contienen, compuesto por engranajes, resortes, piñones y otros componentes, mueve las manecillas alrededor de la esfera para mostrar la hora. Estos relojes usan la energía generada al darles cuerda a mano mediante la corona o con un sistema de cuerda automático formado por un rotor, la almacenan en el resorte principal y la liberan lentamente para mover las manecillas.

Funcionalidad

¿Cómo funcionan los relojes mecánicos?

Todos los relojes mecánicos funcionan igual: la energía almacenada en el calibre se libera lentamente para mover las manecillas por la esfera. Por supuesto, las cosas no son tan simples; los relojes mecánicos se pueden dividir en dos subcategorías según cómo obtengan la energía: manuales y automáticos.
En los relojes manuales, cuando se da cuerda a la corona, se pone en movimiento una serie de engranajes (es decir, la rueda de la corona y la rueda de bloqueo). Estos transmiten energía de la corona del reloj a su resorte principal. Por su parte, normalmente a los relojes automáticos se les da cuerda al llevarlos puestos; tienen un calibre mecánico equipado con un rotor giratorio que se encarga de esta función. El rotor es una pieza pesada del calibre, generalmente ubicada en la parte superior, que genera la energía necesaria para accionar el reloj. Los movimientos de la persona que lleva el reloj hacen que el rotor de cuerda oscile de un lado a otro. Esta energía se transmite primero al resorte principal, que se enrolla con firmeza y almacena la energía para crear una reserva de marcha.
Para volver a liberar la energía, el proceso es el mismo en ambos tipos de relojes mecánicos: el resorte principal al que se ha dado cuerda se va desenrollando lentamente, liberando energía para accionar el reloj. Aquí es donde entra en juego el escape, un componente esencial que controla dicha liberación de energía en los relojes mecánicos. El proceso es el siguiente: la energía almacenada en el resorte principal se transmite a la rueda de escape mediante el tren de engranajes. Conforme el volante se mueve de un lado a otro, la energía se transmite desde la rueda de escape hasta el áncora y desde ahí hasta el volante. En otras palabras, el escape regula la liberación de energía para ofrecer una puntualidad constante. Esto es lo que confiere a los relojes mecánicos su característico tictac.

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¿Cuáles son los principales componentes del movimiento de un reloj mecánico?

Los componentes principales de un reloj mecánico son la platina base, la corona, el resorte principal, el tren de engranajes, el escape y el volante. Los automáticos también cuentan con un rotor giratorio. Para aprender a montar los componentes y saber cómo interactúan, hay que estudiar tres años de relojería, pero aquí ofrecemos una versión resumida:
La energía se genera al dar cuerda mediante la corona o con el movimiento del rotor giratorio. Esta energía se transfiere al resorte principal, en el que se almacena como reserva de marcha para el reloj. Después, se libera mediante el tren de engranajes y el escape hacia el volante. Todas estas piezas se montan sobre la platina base; en Glashütte, una platina de tres cuartos se coloca sobre el movimiento para cubrir y proteger su compleja maquinaria, mientras que otras regiones tienen sus propias formas de rematar los movimientos. Gracias a estas características únicas, un experto puede determinar dónde se fabricó cualquier calibre mecánico.

¿Qué complicaciones pueden tener los relojes mecánicos?

En la relojería mecánica, las complicaciones son las funciones adicionales que puede tener un reloj más allá de su principal tarea de dar la hora. Pueden llegar a niveles astronómicos, como las fases lunares o calendarios perpetuos; emitir sonidos como pitidos o avisos a intervalos regulares, e incluso puede haber funciones temporales adicionales, como una zona horaria secundaria o cronógrafo. En NOMOS Glashütte, los relojes incluyen las siguientes complicaciones: indicador de reserva de marcha, fecha y función de hora mundial.

Relojes mecánicos, automáticos, de cuarzo o smartwatches: ¿cuál es la diferencia?

En resumen: el movimiento del interior y su funcionamiento. Los relojes mecánicos funcionan con mecanismos de relojería, algunos de los cuales son automáticos. Estos últimos se dan cuerda a sí mismos mediante un rotor, que se mueve al llevar el reloj puesto en la muñeca. Por su parte, los relojes de cuarzo tienen un movimiento de cuarzo con batería. Por último, los relojes inteligentes o «smartwatches» son dispositivos completamente electrónicos que se suelen vincular a un móvil y también almacenan la energía en baterías, pero hay que cargarlos en una fuente de alimentación externa con frecuencia.

¿Se le puede dar demasiada cuerda a un reloj mecánico?

Es raro, pero posible. A los relojes mecánicos manuales se les da cuerda con la corona: a medida que la reserva de marcha aumenta, también lo hace la resistencia de la corona. Cuando el resorte principal tiene toda la cuerda posible, se siente un punto de resistencia muy claro que solo una fuerza extrema puede superar. Esto sí que dañaría el resorte principal. En cambio, los relojes automáticos no siempre tienen un punto de resistencia tan claro, por lo que existe algo más de riesgo, pero hay una forma sencilla de evitarlo: simplemente hay que darle unas cuantas vueltas a la corona hasta que el reloj vuelva a funcionar y, después, llevarlo en la muñeca para que se siga cargando.

¿Los relojes mecánicos son resistentes al agua?

Pueden serlo, en efecto. El factor decisivo en la resistencia al agua de cualquier reloj es la caja: el sellado entre el cristal y la caja de metal debe ser preciso, y la corona requiere atención extra para asegurar que no entra agua por el espacio del eje de cuerda. Para aumentar la resistencia al agua, también se pueden usar sellos de goma, tornillos o coronas de rosca. En NOMOS Glashütte, por ejemplo, la resistencia al agua de nuestros relojes está entre 3 y 30 atm. El símbolo «atm» representa las atmósferas, es decir, la presión que puede aguantar el reloj con seguridad. Cuanto más alta sea la cifra, más resistente al agua es el reloj.

Ventajas

¿Por qué elegir un reloj mecánico?

Los relojes mecánicos pueden ser opciones excelentes por muchas razones. Para algunas personas, es una forma de apreciar la artesanía que los atrae al método tradicional de controlar la hora. Para otras, representa una inversión duradera en un producto de calidad. Con tantas formas de conocer la hora, los relojes ya no son una necesidad, por lo que los relojes mecánicos se llevan más como declaración de lo que es importante para uno mismo. ¡Pero eso no quita que sean útiles!

¿Qué es mejor: un reloj de cuarzo o uno mecánico?

En resumen: depende. El cuarzo es un material relativamente barato que crea una frecuencia fiable para dar la hora de forma precisa. Suelen producirse en masa, por lo que son más económicos, pero en muchas ocasiones no se pueden reparar si se rompen, por lo que tienen una vida útil limitada. En cambio, los relojes mecánicos suelen costar más, pero con un simple mantenimiento pueden durar toda la vida, lo que los hace una inversión o regalo ideales.

¿Cómo encontrar el mejor reloj mecánico para usted?

Hay muchas opciones disponibles, por lo que puede ser difícil determinar dónde empezar. Recomendamos tener en cuenta estos cinco aspectos:

  • Diseño y funcionalidad
    La principal función de un reloj es dar la hora, por lo que es esencial que tenga un diseño claro y legible que también sea agradable a la vista. Además, los relojes mecánicos son posesiones personales diseñadas para durar toda una vida. Por esta razón, merece la pena elegir un reloj que se adecúe a su gusto durante muchos años.
  • El movimiento del interior
    El diseño de la esfera es importante, por supuesto, igual que el tamaño del reloj en comparación con el de la muñeca, pero el factor decisivo para la precisión de los relojes mecánicos es su movimiento. Uno de calidad no debería adelantarse ni atrasarse más de un par de minutos a la semana. La puntualidad es clave para estos relojes.
  • Opciones de mantenimiento
    Un mantenimiento regular es muy beneficioso para los relojes mecánicos. Lo ideal sería cada cinco años como mucho. Al determinar el reloj ideal, es conveniente tener esto en cuenta: ¿hay un distribuidor oficial cerca que me pueda ayudar? ¿Quizás una relojería independiente? Como alternativa, muchos fabricantes pueden aceptar recibir relojes mecánicos directamente para llevar a cabo las revisiones necesarias.
  • Rentabilidad de la inversión
    La elección de un reloj mecánico es una inversión y, como tal, es razonable tener en cuenta la rentabilidad que se puede esperar. Algunas marcas o modelos son mucho más anheladas en el mercado de segunda mano, por ejemplo. Por otro lado, la rentabilidad de la inversión podría ser legar a las próximas generaciones un reloj que mantiene un rendimiento excelente tras décadas de uso.
  • Calidad de los materiales
    Para que un reloj mecánico aguante, debe estar hecho de materiales de calidad. El acero inoxidable de grado quirúrgico (316L) y el oro macizo de 18 quilates son opciones excelentes para la caja, que, después de todo, es lo que estará en contacto con la piel durante horas. El cristal de zafiro es uno de los materiales más duros que existen, por lo que es la elección ideal para proteger la esfera. Para terminar, tenemos la correa: la piel de gran calidad como el Horween Genuine Shell Cordovan que se usa en NOMOS, la tela y el acero inoxidable deberían mantener cualquier reloj mecánico donde debe estar: en la muñeca.

Precisión

¿Qué precisión tienen los relojes mecánicos?

Ambos tipos de relojes mecánicos (manuales y automáticos) tienen una cierta tolerancia en lo que se refiere a la precisión. Esta depende de la forma en la que se lleva el reloj, por ejemplo. Otros factores pueden ser las variaciones de temperatura y presión atmosférica, pequeñas sacudidas o la irregularidad al darles cuerda.
Los relojes de cuerda manual de NOMOS Glashütte alcanzan una precisión con un margen de error de uno o dos minutos por semana. Esta es una muy buena cifra y no se aleja de la que se garantiza para los relojes sometidos a prueba de cronómetro de conformidad con la norma ISO 3159. Para garantizar esto, regulamos nuestros calibres mecánicos en seis posiciones a lo largo de un periodo de siete días. Los relojes de NOMOS Glashütte deben lograr los mejores resultados en todas las posiciones de la esfera y de la corona.
Cuando un reloj automático mantiene bien la hora, no debería adelantarse ni atrasarse más de un minuto a la semana. Por supuesto, esta es la tolerancia máxima, por lo que muchas unidades serán aún más precisas.

¿Por qué son precisos los relojes mecánicos?

La precisión de un reloj mecánico depende en gran medida de la de su calibre, específicamente de la pieza que marca el ritmo, llamada escape. Por eso, en NOMOS Glashütte garantizamos que todos nuestros relojes están accionados por un escape desarrollado y fabricado internamente. Conocido como Swing System de NOMOS, este componente nos permite asegurar que nuestros relojes mecánicos dan la hora con precisión independientemente de proveedores externos. Asimismo, ajustamos nuestros calibres mecánicos según las normas de cronómetro, lo que significa que cada reloj automático de NOMOS Glashütte pasa una serie de estrictas pruebas de precisión (como la regulación en seis posiciones a lo largo de siete días) para verificar que mantiene una hora excelente antes de lanzarlo al mercado.

Longevidad

¿Los relojes mecánicos mantienen su valor?

Existen muchos factores que influyen en el hecho de que un reloj mantenga su valor en el mercado de segunda mano: la calidad de los materiales empleados, la artesanía de su producción y el atractivo estético de su diseño, por nombrar algunos. Los materiales de alta calidad, la artesanía experta y el diseño galardonado son la norma en NOMOS Glashütte; por eso nuestros relojes (tanto los de cuerda manual como los automáticos) conservan su valor durante años. Nuestras ediciones limitadas son especialmente populares y a menudo aumentan su valor con el tiempo.

¿Con qué frecuencia se deberían revisar los relojes mecánicos?

Todos los relojes mecánicos requieren un mantenimiento regular para garantizar un funcionamiento óptimo. Después de cinco años como máximo, un relojero debería realizar una revisión completa. Tras este tiempo, es posible que el lubricante se haya evaporado. Cuando dos piezas de metal se rozan entre sí, esto puede dar lugar a desgaste. En NOMOS Glashütte, nuestros relojeros se encargan de las siguientes tareas: desmontaje completo del reloj, limpieza ultrasónica de todos los componentes del mismo con productos especiales, sustitución de las partes desgastadas, reconstrucción del calibre, comprobación minuciosa de la hora y, en caso necesario, corrección de las funciones, ajuste en seis posiciones, renovación de la caja en varios pasos, sustitución de la corona, cuerda, juntas y tubo de la caja si es necesario, restablecimiento de la resistencia al agua y comprobación final durante varios días. También recomendamos una comprobación de la resistencia al agua del reloj al año: los anillos de sellado son de goma y se podrían deteriorar si se someten a un calor extremo, por ejemplo.

¿Se pueden reparar los relojes mecánicos?

Todas las piezas que forman un reloj mecánico se pueden reparar. Esto significa que son uno de los productos más sostenibles que existen, ya que un reloj mecánico bien cuidado seguirá funcionando de por vida o incluso más. En cambio, los sistemas electrónicos de los relojes inteligentes y de los de cuarzo no se suelen poder reparar, por lo que, si se rompen, hay que cambiarlos.

¿Cómo cuido mi reloj mecánico?

Aquí tenemos unos consejos para mantener cualquier reloj mecánico en perfectas condiciones:

  • Evite golpes externos y la exposición a campos magnéticos fuertes
    Los campos magnéticos pueden afectar a todos los relojes mecánicos, por lo que es mejor evitarlos en la medida de lo posible. Como el movimiento mecánico está compuesto por muchas piezas de metal móviles, el magnetismo evitará que conserve su precisión.
  • Revise la resistencia al agua
    Ya que no todos los relojes mecánicos son especialmente resistentes al agua, merece la pena revisarla antes de mojarlos. Los que tengan entre 20 y 30 atm se pueden usar hasta buceando. 10 atm indican que se puede llevar para nadar o hacer snorkel. Con 5 atm, no le pasará nada por ducharse con él. Si esta información no está disponible, lo más seguro es asumir que tiene una resistencia al agua de 3 atm y se debe mantener seco.
    Consejo profesional: Recomendamos que un relojero revise la resistencia al agua de un reloj mecánico al menos una vez al año. Solo lleva un momento, ya que hay una máquina diseñada para esto.
  • ¡Evite caídas!
    Esto parece evidente porque lo es. La mayoría de los relojes mecánicos tienen cajas de gran calidad hechas de acero inoxidable u oro, pero, aun así, una caída o un golpe podrían afectar a la maquinaria del interior, por no mencionar la marca que podría quedar en la propia caja. De todas formas, aunque pase algo así, un relojero profesional podrá repararlo y asegurarse de que vuelve a funcionar en la muñeca.
  • Almacene su reloj en un lugar seguro cuando no lo use
  • Consejo profesional para los relojes manuales
    Es mejor sacarlo de la muñeca antes de darle cuerda. También hay que parar al alcanzar el punto claro de resistencia.
  • Consejo profesional para los relojes automáticos
    Cuando le dé cuerda manualmente, hágalo con cuidado; unas cuantas vueltas de la corona serán suficientes, ya que el rotor hace el resto. No se deben usar ni la corona ni los botones en el agua.

Relojes mecánicos de NOMOS Glashütte

¿Dónde se fabrican los relojes NOMOS?

Los relojes NOMOS se fabrican en Glashütte, Alemania. Valiéndose durante más de 175 años de la tradición y la historia relojera, distintos expertos en la materia producen cuidadosamente cada reloj. Nos enorgullece ser una fábrica independiente que produce sus propios calibres mecánicos internamente. De hecho, un reloj solo puede llevar la denominación de «Glashütte» en su esfera si al menos el 50 % de su valor se ha creado en esta pequeña ciudad relojera histórica. En NOMOS Glashütte, este número aumenta hasta el 95 %.

Descubra más sobre la relojería de Glashütte.

¿Cómo son fabricados los relojes mecánicos en NOMOS Glashütte?

Fabricamos internamente todo lo que podemos. Hasta un 95 % del valor de los calibres de los relojes lo produce NOMOS en Glashütte. Y cuando decimos internamente, queremos decir que todo, desde el diseño de la esfera hasta la innovación mecánica de los calibres y, por supuesto, la relojería, se realiza en el seno de la empresa. Esto se aplica tanto a nuestros relojes manuales como a los automáticos. Esta estrategia presenta numerosas ventajas; entre ellas, lograr que nuestras cadenas de suministro sean lo más cortas posible y que nuestra huella de carbono sea mínima. ¿El resultado? Excelentes relojes fabricados para durar de por vida con materiales de alta calidad cuidadosamente seleccionados.

Estas son algunas características típicas de los relojes de Glashütte:

  • La platina de tres cuartos, el barrilete y el tren de engranajes culminan en la rueda de escape: una creación particularmente robusta y bella con 150 años de tradición a sus espaldas.
  • El «stopwork» de Glashütte, una pieza del mecanismo de cuerda. A diferencia de los mecanismos de cuerda suizos, su muelle de puente es largo y curvado.
  • La forma más elegante de precisión: el ajuste fino de cuello de cisne.
  • Tornillos templados azules. Reciben su color de aciano durante el proceso de templado a alta temperatura; el acero se calienta a más de 290 °C (casi 570 Fahrenheit). Este proceso también los protege de la corrosión.
  • Toques únicos: perlaje, nervaduras y decoración con pulido radial.