En Glashütte, 260 empleados fabrican relojes y calibres de la más alta calidad: en la antigua estación de trenes, en NOMOS Chronometry en lo alto del valle, en el departamento de maquinaria de precisión y en la sala de producción del distrito Schlottwitz de Glashütte. Se sobreentiende que Glashütte es el corazón de NOMOS Glashütte, pero hay más empleados repartidos por todo el mundo, por ejemplo en Londres, Nueva York y Berlín; más de 300 en total.

Encontrar una compañía que no adquiere los movimientos de sus relojes a terceros, sino que los diseña y fabrica, no es nada usual: ni en Glashütte, ni en ningún otro lugar del mundo. NOMOS Glashütte desarrolla y produce sus propios calibres de forma exclusiva. Todos y cada uno de sus relojes se fabrican en Glashütte.

Y casi todo se hace a mano. Las planchas de fresado, los puentes, engranajes, tornillos azulados, cantos biselados, la puesta a punto de los calibres... Fabricar los mejores relojes requiere mucha paciencia. Desde que se realiza el primer diseño sobre el papel hasta que el producto llega al mercado, suelen pasar años.

Con una cantidad de esfuerzo y atención al detalle increíble, los relojeros de NOMOS producen y refinan los múltiples componentes de los mecanismos prácticamente a mano. NOMOS Glashütte solo usa maquinaria cuando la alta tecnología es más precisa que la artesanía: cuando todo depende de una milésima de milímetro.