Antes de que la idea inicial se pueda poner en la muñeca, se lleva a cabo un proceso que suele llevar años. Primero, el diseño del nuevo reloj se dibuja por ordenador, aunque a veces se sigue haciendo a la manera tradicional, a mano.

Cuando se alcanza una estética aceptada por todos (después de muchas acaloradas discusiones), se crean prototipos: primero de plástico, luego de latón y, por último, de acero. Trabajar mano a mano con los relojeros durante este proceso es esencial. Por lo general, suele haber un periodo de discusión entre los expertos en Glashütte y nuestro personal de diseño en Berlín.

Todo depende de los detalles más nimios, de fracciones de milímetros. Después de todo, el reloj de muñeca perfecto debería combinar una precisión mecánica con un diseño agradable, y cada cambio de la forma externa puede tener repercusiones para el funcionamiento del calibre interno y viceversa.

Thomas Höhnel, la fuerza creativa tras el modelo deportivo Ahoi de NOMOS, es el diseñador de producto sénior de Berlinerblau. Graduado por la Universidad de Artes de Berlín y en el Instituto de Arte y Diseño de Londres, Höhnel también trabaja en las correas, las hebillas, las herramientas y la presentación.

Lo que más le gusta de su trabajo es el desafío de diseñar algo que se adapte a la muñeca: «Como un arquitecto que siempre trabaja a escala y solo ve su diseño una vez completo, pero al contrario: siempre dibujas y piensas en dimensiones grandes pero el reloj acabará siendo relativamente pequeño».